sábado, 31 de diciembre de 2011

Entre Amares y Mares

Hemos ido recogiendo
en el torrente de mares
sembradío de pasiones
donde se unen fuego y arco iris,
como un clavel asombroso
que nos adorna.


Malu de Lujan

Viajeros astrales



Está marcada en la sombra
la silueta que amarra
nuestros calendarios
porque somos viajeros astrales
huyendo del otoño.
Malu de Lujan

El amor pasó...



Encuentra ese vestigio de luz
que encendió el alma
y en tremolante placer
surcó los cielos 
de nuestros cuerpos sin alas.
Mírame, hurgando en las cuencas
desorbitadas del tiempo,
escúchame, a ultranza de arpegios,
huéleme entre amapolas
que estoy aquí...
golpeando los días
 a merced de tu rocío
porque el amor pasó...
para unirnos.

Malu de Lujan


viernes, 4 de noviembre de 2011

Rosa Solitaria



...¿me querrás en tu jardìn?
no como esa rosa olvidada
en rincón desolado y frío
aplacando tempestades
soledades y vacío,
sino para desplegar la belleza
escondida en capullos
aún no florecidos?
...me querrás...?
con tu cantarina agua
riego fiel a mi destino,
risa que en mi recuerdo
despierta mi alocado juicio,
voz  que alienta 
los albores de momentos idos,
que se hace fuerte en el tiempo
y me susurra cariño.
Alguien grabó tu nombre
no sé si en roca, vidrio, peltre o ladrillo 
pero estás en mis pétalos
de rosa solitaria
a la vera del camino.
...me querrás en tu jardín...
con esa alegría
que conservas de niño?

Malu de Lujan

lunes, 24 de octubre de 2011

No te encandiles


¡Embriágame con el mosto ajerezado
de tu cuerpo!...
fue mi petición en el ayer
pero no vencí la barrera tímida
y me alejó de tu querer.
Tu ceguera habló más alto
que mi súplica
no supiste leerme en el espasmo
de emociones que has elegido.
Te dejas llevar por gramínea nativa
que a toda costa quiere germinar
en tu habitat...hombre soñador, ingenuo.
Prepárate, sin encandilarte,
no por renovar las hojas caídas
de tu árbol seco buscarás
fuente amarga que engaña a tus ojos
con su velo sutil.
La uva falsa no sirve para hacer buen vino
pero la uva dulce desintoxica.
Embriágame con el aroma
de tu flor pasionaria
aún es tiempo de encontrar el tinte rosado
que calma los sentidos de la madurez.
Reduce el polvo de la espera
acumulado en la sombra...¡vive!
pero no dejes que la hiedra azul trepe
por los rincones sin esclarecer
el nombre y la intención
que te envuelve con su lazo de hierro.
Tritura con sabiduría esa cataplasma
planta rastrera que te sonríe
desde su escote de verguenza
y salpica su exitación hasta ahogarte.
Se macera en el piretro de la audacia
el fruto del amor que marca su territorio
sanador del presente, pero laxante y
lavativo del futuro.
Flor eficaz que sonríe en el silencio...

Malu de Lujan


domingo, 16 de octubre de 2011

Llamarada Azul


El niño que había en ti aún está presente embuído de sueños celestes
dormidos en tu primera infancia.
¡Cuántas veces, aislado de juegos infantiles construías en la sencillez
de tu entorno mágicos carruseles que daban vueltas mostrándote
caballitos de madera, pecesitos alados o sirenas?
Vapuleada vida de avatares cotidianos no cejaron el esfuerzo
en desarrollar el impulso creativo de tus manos.
Los hierros, que desde ancestros eran usados en esclavos,
en grilletes prisioneros o marcas de ganado encontraron
sublime surco en el hueco azul oval de tus enternecidas manos.
Tu grito sordo, en el silencio, devotamente templado
entre soplete y martillo, en el dulce hierro se vuelve gris,
se vuelve azul, se vuelve mágico.
De niño te cautivó la belleza, frágil para expresarla guardaste
en el corazón la genuina pureza. Ya despojado de timideces
en el descubrir de tu fuerza avasalló la nobleza,
y hendido en el aire como una flecha, deseaste ganar la batalla
que estuviese ante ti expuesta. A partir de ahí...¡que nadie te detenga!
caen hierros o bronces, caen a las llamas que te ciegan.
Irónica o mordaz, tierna, humana, entintada o libre, patinada o prisionera,
es tu creación diversa.
En el neutro figurado, riguroso estilo propio que te impregna, vas
plasmando sueños que fervorosos, diluídos, en la llamarada azul
que recorre tus venas, dejan el sello apasionado
que tu pureza de niño aún conserva.
Hermoso herrero, en el candente oficio de tu quehacer, sin descanso
ni tregua, dejas el corazón que consuma la luz y el amor
que por tus manos de herrero en tu obra quedan.


Malu de Lujan


A Roberto Rosas, escultor argentino, con los sentimientos de mi más alta
consideración, admiración y estima.