Ven, pule la piedra irregular
del amor no realizado
y sorprende mi mañana
con un pretexto válido.
Deja caer, artífice mágico
la belleza poética de tu canto
como derrama notas
de fuego y alabastro.
Anuda a mi cintura
tu brazo de álamo
y aparta los espinos
que cubren mi camino áspero.
Pequeña soy, silenciosa fruta
que cuelga de su árbol
nácar y estrella, hilo de diamante
y rosas en las manos.
Ven, hermoso,
corona mi silencio
con la perla brillante
de tu corazón enamorado.
Malu de Lujan
miércoles, 19 de abril de 2006
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