Se que no eres para mi, lo presiento, con fuerza,
pero entregas deleite a mis sentidos
hombre sensual y sosegado
que junta mis lágrimas en sus manos.
Dejas extendidos para mi tus brazos
y esa mirada soñadora
que dispersa su luz en mi regazo.
Haces un vestido transparente de perla y nácar
y vistes de azaleas la desnudez que traigo.
Nada pido, en noches que iluminan los astros
y apareces cual visión me ofrece
un canto libertario y una prosa que cae de tu boca
cual deseo cándido.
Nada doy, nada entrego, rostro entre nubes
cuando la noche oculta mis pasos,
no me dejo ver para que me sueñes
y encuentres en tu jardín una espiga
que hace tregua en el amor
sin pensar en lo que quieres,
sin pensar lo que soñamos.
Malu de Lujan

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