viernes, 21 de abril de 2006

Romance

Estás ahí, como ese árbol, cedro quieto, frondoso, que suelta sus hojas
lentamente, como besos que caen suavemente a mi hierba.
Firme, imponente, arrogante en medio de mi vida de avecilla solitaria,
brindando un nido de amor.
Estás ahí, fragante para acogerme con tus ramas, amorosamente,
permaneciendo quieto, espectante, no sea que distraiga la vida
tu deseo de apoyo. Mientras escuchas mis historias y enjugas mis lágrimas
deslizando sobre mi cerco tu mano, para romper su cerradura,
haciendo detener quiméricas nostalgias, en ese galopar de sentimientos
que pinta el asombro en mi rostro y deja instalada la sorpresa
en forma de vocal en mi boca.
Estás ahí, como un torrente de lujuriosa invitación -todo lo que mi afrodita
esperaba-
Oteando una respuesta, apenas osando soñar con un sí indulgente y generoso
y una apertura que reclamas mimándome. llenándome de atenciones,
sin saber que un nudo feroz se cierra en mi garganta... y trémulas
antiguas ansiedades. aún queman mi vientre tibio, haciendo presa de mi
esta angustia sin nombre, e instalándose cual carrusel sobre la montaña
de mis inseguridades.
Malu de Lujan

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