Eres mi nutrientey yo cántaro que recibe tu miel.
Dejamos de ser lo que somos
eternizados
en el repentino fulgor.
Tendida,
oigo tu galopar entre nieblas
y mis manos sueltan las riendas.
Vamos acompasados
subiendo a la cima de rosales fragantes
y caen las luces que visten la oscuridad.
Muerdes mi hombro coronado de rey
y en el esplendor
mientras la carne frágil
sacude su bandera
adornada la piel
con diamantes en los muslos
me conviertes en reina.
Malu de Lujan

No hay comentarios.:
Publicar un comentario