Suena a lo lejos ese acordeón
que anticipa alegrías
y va sembrando retoños
en mi costado silencioso.
Leve traspaso de sonidos
va coronando
mi sombreada vestimenta
y escucha mi carne imperfecta
ese vals que retrasa su compás.
Atempera mis pasos
tinturados, tenaces
que detienen su marcha presurosa
esos sonidos, en el barrunto cotidiano
tan lejos de ese paisaje,
¡sobre el cielo de París!
Malu de Lujan
Admirando ese corage ininterrumpido de mi amigo músico errante Federico León
viernes, 14 de abril de 2006
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