y emerge del limbo del olvido
los ojos se agrandan, se afina el oído
y el cuerpo obedece a nuevo canto.
Se alegra el rostro, camina hacia un destino
que respira otro aire, que aleja desvaríos.
Todo cambia hasta el sabor del vino
y no hay señales de turbio desencanto
se funden dolor, lamento y frío
y como oleaje suave reaparecen
los frutos nobles y maduros del verano.
Huyen las sombras, los nocturnos delirios
cuando el amor reaparece
desde el cielo del abismo
y seca el llanto.
Malu de Lujan

1 comentario:
Hola, me encanto todo y quizas ponga musica a algo, esta poesia me gusto espero poder sorprenderte con algo.
Tu amigo Fernando.
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