sábado, 8 de abril de 2006

Un Aviso

Cuando pasa ese coloso avisando
que el pigmento que tiñe nuestra vida
arquea y distrae, corroe y desgasta,
consume o dilapida y no integra;
suspende la vida su atributo
obturando los sucesos,
y cae en la baldosa fría, recinto austero
una firma que cierra los caminos
atestigua las verdades
y sarcástico imprudente
pasa la aguja por el cerrojo
de torpe ojo invidente 
que deambula sin ver
por sumideros de agua fuerte.
Miedosa fuga alcanza a vislumbrar
el rabo de la suerte, y la lluvia cae
entre peñascos y el fuego hace escaldar
la dentellada de la muerte.
Se abre el surco, el carruaje cae, 
cae la corteza
y perturbados, sin fulgor que abrace
nuestras fuerzas, abandonamos todo,
emplaste e inventario, cogollo y corazón,
cazuela y puchero.
No hay valiente mano 
que detenga nuestro nombre
ni el afecto a nuestra calle, 
nuestra casa, o vestido nuevo.
De nada sirven medallas, 
títulos, refranes o dinero,
ni boato, ni pobreza, ni cristales, 
ni papel o joya
que deslumbre a los ojos
testimonios de poder o razones de indigencia.
Todos somos iguales al momento del aviso
que emisario espadaña sin riesgos.
La muerte es de la vida
la única certeza
¡no seamos ciegos!

Malu de Lujan

2 comentarios:

JOOMLA DESCARGAS DETODAS dijo...

Preciosos aportes Malu. Siempre me ha llamado la atención el énfasis hacia el dolor en tus creaciones ¿será que mi vida es demasiado armoniosa?. Un abrazo fraterno

Azpeitia poeta y escritor dijo...

Poesía grande, hermosa llena de fuerza emotiva que no se agota en curvas constructivas, es una suerte conocerte y leer también tu prosa...hermoso todo...un abrazo de azpeitia