
Dejaré huellas que se alcen y musiten mis dolores
mi serena mansedumbre, mi esquiva resignación,
mi confusa esperanza, mi indomable apatía,
la suavidad de mi caricia, la probidad de mi desvelo,
la fama de mi tristeza, la acechanza de mi soledad,
lo decente de mi mirada, el prestigio de mi nombre,
el estipendio de mi renuncia,
la honra que prevalece y lo soberbio que me dignifica.
Dejaré huellas que prevalezcan
aunque el otoño apañe entre colores la lluvia de mis ojos
y esa hambre de ti recorra
las colinas insomnes de mi pecho
y baje a la geografía inerte de esa puerta que el amor dibuja.
Dejaré huellas indelebles, pequeños círculos de fuego
que emanen de mi soñar y desde mis manos
pequeñas caracolas inquietas en el océano infinito.
Malu de Lujan

No hay comentarios.:
Publicar un comentario