miércoles, 17 de mayo de 2006

Nada Importa

Ya sé que nadie me querrá
en sollozo continuo
en el llanto inadmisible
porque mis ojos resuman
y mi canto es ceniza de dolor.
Soy calle intransitable
animal solitario, sin brío ni coraje,
que espera en el musgo
de las horas mínimas, imperceptibles
solo el abrazo que gravita
en el beso púrpura, pertinaz del dolor
que agrieta los labios y seca el corazón.
Ya sé que estorbo
arrojando gritos empañados
enmarañados de ausencia y olvido
que me queman la piel.
He vivido el rechazo
que incrusta en mi alma
torbellinos anaranjados que conmocionan
mi tierra de nadie y los encajes de mi soledad.
Soy un puñado de locura
una medida de turbia galimatía y desorden
un decreto de retumbo doloroso que golpea.
A nadie le gusta emborracharse
de tropiezos ajenos y tinieblas
que ensañan su encomio
en esta adustez de vida
tinta amarga que eleva su prominen cia elemental.
Ya sé que nadie valora una vida en conflicto
un destino aciago y la escisión
de un corazón fragmentado
que despliega su discordia.
Ya sé que nunca podré alcanzar el destello
mirando embelesada el firmamento
de un alma que centellee para mi
en un coloquio amoroso.
Ya sé que me aborrecen
maldiciendo mis versos
que exponen mi dolor y despuntan mis sollozos.
Pero no desagravio a nadie
que menosprecie mis soles o la sombra de ellos
ni la desventura de mi ocaso,
-no abro mi champaña con cualquiera-
y si vuelvo inaguantable el asombro que me habita
en el tropiezo que disipa mi desvelo
¡Qué me importa!

Malu de Lujan




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