
Cuando el alma goza en lo infinito
o sufre fraguando entre lágrimas su espina
y busca incansable alguna seña
que alivie ese dolor que le marchita
incansable, identidad de musa que lo habita
¡es poeta! y son verdad sus rimas.
Expresa absorto en su carencia
de pasmoso sedimento
que no es vientre vacío
ni ausencia de bienes de la tierra
sino reposo de un dolor en el silencio
o una alegría que olvida su miseria.
Cuando la mirada en ver más allá se empeña
y su voz hace discordia
en el frontis de una tenaz vileza
y clama o solloza en el asombro
y el alma con su peso lo doblega
aprieta entre los dedos una pluma entintada
que deja surcos de sangre entre sus grietas.
Cuando ansía oír con fervor inusitado
esa voz que desgarra evocadora desventura
o un amor irrealizado
encontrando frialdad pasmosa
felonía del destino en cada hora
¡es poeta! regateando a la vida su alegría
y purificando su deshonra.
Cuando ama incomprendido
desterrando el desprecio imagen que lo aqueja
y sintiendo que la vida disminuye su valía
acude el llanto o súplica entre rimas
exaltando en su canto su desdicha.
Abismado en su universo
el poeta se refugia en diligente ensueño
de pasión que desmedra su suerte
y sensible, turbado, señorial,
aguaviento intenso
misterioso páramo,llamarada leve,
en un grito de dolor, saturado sollozo
guiño cenceño
impreca a la muerte que lo lleve.
Pero la vida en un dolor ¡nunca está ausente!
avezada maestra nos observa
y así como lo que se va un día vuelve
en certera recompensa nos adhiere
nueva ilusión o un nuevo amor
que nos compense.
Nos da su abrazo generoso
sensata matriz que nos envuelve
y su beso cálido nos hace ver nuevamente
la belleza del sol cuando amanece.
Malu de Lujan

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