Nunca un hombre en mi gris existencia fue tan amado y esperadoesperé las noches cual musgo trepa
silencioso, ascua trémula para hacerte mío y llenaras mi cántaro de vértigo y ondulante amor tibio, tomaras de mis manos ternura escondida y mi cuerpo frío, haciendo sonatas, derramando entre sábanas
tu canto de copla sencilla sabor y delirio.
Clamor en la noche de preciso albur
fue dulce mi grito, porque ya no estabas, seguro, tranquilo.
El tambor no tañe en mi cuerpo
tampoco hace ruido, porque no le quieren, porque está vacío.
Sube a mi garganta vientecillo frío
sabor que medito, sabores de olvido.
Nunca un hombre de nieve o de hoguera, fue por mi más querido.
Pero la distancia, el olvido, su mano rechaza y su amor se ha perdido.
La sombra me mira, desdén
escondido, cambiaron los vientos
su rumbo bendito.
Mi entraña no vierte rumores de
alivio, tristeza me roe ¡todos los caminos!
Malu de Lujan

No hay comentarios.:
Publicar un comentario