...Y me quedé muda, espectante
desaparecieron los gritos
de mi garganta anhelante
y ese antojo indómito
de mi vientre tibio
volcándose hacia el silencio.
Ya no esperaré
signos y señaléticas
que cosquilleen
entre mis muslos dormidos
vaguedad sensorial
que insinúa placeres inéditos
afinando vigorosa entonación.
Ya no esperaré ese encuentro mágico
escaramuza de la vida
que da sentido a mi trayectoria
pero embauca mi retiro.
Porque ese compás de espera
logró desanimarme.
Los dioses por ahora
no obedecen.
Malu de Lujan

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