miércoles, 28 de junio de 2006

Oscuridad de Zafiro

Pude amarte y refugiarme en tu castillo con un cetro de reina
pero te desgastas sumido en el silencio
que te da esa copa tenue
barca de velamen ligero que te envuelve
y te hace descender en una fuga de cristal
hacia tu abismo, a tu jamás,
distanciándote de mi, de mi arrullo fragante.
Liberas mis sollozos y me desheredas los párpados
levantas mis volcanes y calcinas mi asombro.
Vas medrando en medio de tu oscuridad de zafiro
una oda que despoja de olvido
y una esperanza que te salva.
No te consumas en el póstumo gemido
¡ilumínate!
alberga en ti mi fuerza y sale a encontrarme
que nacen los eclipses y se ocultan los ocasos.
Aún puedo amarte...no tientes al destino
ensimismado en el reproche
que a la zaga de la vida
¡nada somos!

Malu de Lujan

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