Misterioso quejido de laberinto irrebocable, lento
tormentodo, discorde
acude a dejar su fina leyenda
de sangre antigua
entre mis versos.
Nunca supe de ti
que arrodillado sollozas
cuando la calma y bonanza
me sonreían
y letras celticas que parten en dos
los muros razonables
que protegen impensada taberna mística
¡pobre de mi!
entre ceniza y humo
de balas y fusiles
ciega de corazón y razón
y tristeza anónima
me has hecho ver...
y levantar este lázaro cuerpo mío
con tu mano rencorosa.
Hombre yacente en medio del tráfago
acercas la fuente
donde nadan cicatrices
y exoneradas verdades
me golpean cara y pómulos
manos y pecho.
Extiendes sudario olvidado
que cubre antiguas glorias y victorias
de batallas sin cruzada.
Tu voz penetra vulnerando
el empaste de verdades imparciales
y le sube sin reparos al crimen
la falda amplia.
Retrocede la condena
sin firmar sentencia
y pago sin pactar
facturas atrasadas.
Resbala sigilosa fría lágrima
y no encuentro epítetos
solo un ¡gracias!
Malu de Lujan

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