domingo, 18 de febrero de 2007

L A T I G O D E P R E G U N T A S


Como el mar, lejano, caprichoso
que va y viene rumoroso ¡cuándo vendrás!
a inundar mi playa con tu húmeda tibieza,
sin horarios, ni señales,
sin angustia viajera itinerante.
¡Cuándo asentarás en mi huerto!
para gozar mi fruto maduro, cuándo...
y reencontrarme con el embrujo de tus ojos
tan amados y tu cuerpo jubiloso.
Para encontrar la luz de la alborada
en el desnudo de mi alma que te añora.
Tus manos lentas atrayendo
mi tímida alegría
en el silencio que se empeña en olvidarte.
Cada palabra cae como un grito
abriendo un túnel milenario
cegando el amor que esta olvidando
lentamente
como llegaste a mi,
al universo de mi alma.
Me ha sanado tu indulgencia
haciendo una fogata
y mi espíritu perplejo observa
como muere entre los leños
la torre de besos que ha esperado
colgando de los árboles dispersos
cual fantasmas
adornando mi tristeza.
En mil noches he ignorado
el deseo que me acosa
que espera implacable a mi costado
llenando de asombro y manantiales
mi cuerpo temeroso de los vientos
y galopes furibundos
en esta soledad que me desplaza.
Está ahí esperando despiadada
la feroz mordida de la vida
acercando la emoción de una caricia
sin abandonar la náusea de su huída.
La vida me abandona y me recoge
sarandea con furia mi vigila
y me deja en la boca los resabios
de esas crueles estampidas.
¡Cuándo vendrás!
hermoso mar de amores
traspasando los dolores que nos vencen o aniquilan
rompiendo hielos
y frialdad que moldea nuestra vida
abandonando la saña y cólera
que opaca primaveras
y esconden la sonrisa.
¡Dónde estás!
para llenar la cuenca que espera entumecida
y amalgamar los sueños
y fulminar las iras.

Malu de Lujan
Chilena


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