martes, 13 de marzo de 2007

Caída Al Infinito


No se puede remendar la Vida
-no hay pegamento que resista-
Tropezamos y caemos
tromba inusitada
colisión sin aviso
piedra o leño que no da chispas
-a veces una sola palabra basta-
y quedamos doloridos
humillados, desangrados,
¡sin que nadie nos asista!
Atrevido empujón
nos avizora un suelo
lleno de guijarros o de avispas
y ufanos creemos
que una mano invisible
atajará el golpe o la caída,
pero mordemos el polvo,
pequeños, sollozantes,
arqueado el lomo de la vida
y rendimos en instantes un exámen
a extraño maestro que vigila.
Cuando caemos, estuvimos
soberbios en la cima
defendiendo ¡sabe Dios!
qué verdades o mentiras.
Expelemos orgullo
el ego en un altar
la cabeza envanecida
apañando razones cual láminas recubren
en oro y plata
la pátina de vida.
No sabemos, que los dioses
nos observan cada hora
y cada instante
para darnos enseñanza,
lupa que en silencio ¡cada día!
se agiganta.
Pero obcecados, eludiendo la enseñanza
que nos abre los ojos
de ceguera tardía
volvemos a caer mil veces
y caemos, caemos, cual nubarrada
no espera el sol que la ilumina.
No se puede remendar la vida
sucesión de dolores y caídas
vinimos a aprender
para seguir la marcha...
¡a otras vidas!

Malu de Lujan

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