jueves, 22 de marzo de 2007

Cosas de Musas


Un peso desplomó su alevosía
sobre mi alma
y dió a luz una realidad
rodeada de mentiras...
Descubrí que endulzabas
mi corazón triste
-asomado a mi horizonte-
y consintiendo las horas
con celeridad atrapabas
hasta el beso guardado
tantos años en mi boca.
Nunca imaginé que defendías
mi ceguera
y descubriendo con cautela mi fuente
precavido en la fábula
de un oficio
que declaras es el tálamo de tu suerte
vas y bebes, sin importar se seque.
No deseo inspirar versos mentecatos
de mercantil ocio
discurso contrario y solapado,
ni ser musa que inspire de la vida
tu reclamo.
No deseo sueñe un poeta
buscando mi soñar imaginado
que iguala fantasía prohibida
que allana los deseos desbordados.
No deseo ser motivo
de turbador regocijo
que despierta un sentir adormilado
fortuita sensación
que simula en su vivir
un bello y alocado acto,
nervioso, sensual, o exitado,
de efecto y penetración
en el silencio compartido
pero solo de silencio...
¡no conmigo!
No deseo en lejanía
de momentos gratos
ser musa que se sueña o se añora
en un momento hierático
y ser olvidada
tras el encanto de ¡otra musa!
que aparezca e imponga
la belleza de su canto.
Veo ante mi el universo
regio, señorial, perfecto, fantástico,
imposible de alcanzar
si no es en sueños
y no quiero que nadie enturbie ese camino
si no va de mi mano
con el corazón dispuesto.
Las musas que estampan en mis versos
su sello de repentino fulgor
y discreto vuelo
se ausentan esta tarde
en el impacto de observar
este dolor en mi pecho.
Ví que no me quieres...
solo ves la musa
¡que transita por tus sueños!

Malu de Lujan





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