...y me quedé esperando aparecierasestatua de sal erguida
con la mirada quieta.
El sol pálido ocultó mis ojos
taladrados por la tristeza
la gracia de mis manos juntas,
abandonadas, silenciosas,
como enfermas
palomas sin vuelo anidadas a la tierra.
...y me quedé esperando aparecieras
mirando el horizonte
aguardando como el viento
deshacía las nubes y del mar su estela.
Quise ser esa rosa que duerme en tu pecho
cual trono una reina espera
y sin miedos sentirme apoyada
cobijada en el amparo honesto
protegida del silencio
en tu jardín de olorosa siembra.
Esperé...sin aliento,
abandonada al gozo de ver aparecer tu silueta
ventisquero lejano
mares que me agobian
lejanía y sombras
voz perdida en el eco
¡que ya es piedra!
Te esperé siglos, buscando la ruta
donde habría encontrado
la senda para hallarte
sin bengalas, ni velas
porque sé como eres
impresa en mi memoria está tu huella.
Esperé, esperé, a que vinieras
mi voz llamándote
la garganta herida
ya sinpalabras, ni rezo,
que dispersa la arena.
Y los dioses escucharon
esa llamada de lumbre
fogata que iluminó mi espera
vehemencia inútil, simplicidad austera,
y no viniste...¡por más que quisiera!
El viento desvaneció formidable
la cubierta de mi mesa
donde habría agasajado con opípara delicadeza
tu hambre antigua y tu sed ciega.
La lluvia se llevó hasta mi lágrima secreta
donde queda el disgusto
y amargo sabor
de tánta ¡inútil espera!
Malu de Lujan

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