
¡Juro!
dijiste un día...
dejar en tu mano
alianza que selle el amor imenso,
esa que lleva tu nombre impreso.
Hubo flores, regalos, invitados y besos,
una iglesia engalanada, un altar hermoso,
y un sacerdote dispuesto.
Cantó el Ave María
con voz emocionada mi hermano seminarista,
Pietro, y tocó el órgano como los dioses
que hizo brotar el llanto inesperado
de quienes atestiguaron
ese momento perfecto.
Fue un mal presagio
no lo ví en ese momento
pues me invadía el amor
que hacía temblar mi cuerpo.
¡Juro!
dijiste un día...
velar en la alegría o tristeza
riqueza o pobreza
salud o enfermedad
¿de qué ha servido?
un juramento en vano
de hipócrita sentimiento,
diluído, olvidado, en el tiempo.
Para qué decir nada
ya no hay palabra o frase
que me haga olvidar.
Si nada fue como un cuento
donde príncipe y princesa
se amaron contra los cuatro vientos.
Hoy a mi mediana edad
me veo envejecida en la espera
¡que me ames!
algo que tampoco siento...
Se quedó en el camino ese amor devoto
y tierno.
¡No me culpes de buscar un amor sincero!
¡porque del cielo del Amor
he caído a tu Infierno!
Malu de Lujan
dijiste un día...
dejar en tu mano
alianza que selle el amor imenso,
esa que lleva tu nombre impreso.
Hubo flores, regalos, invitados y besos,
una iglesia engalanada, un altar hermoso,
y un sacerdote dispuesto.
Cantó el Ave María
con voz emocionada mi hermano seminarista,
Pietro, y tocó el órgano como los dioses
que hizo brotar el llanto inesperado
de quienes atestiguaron
ese momento perfecto.
Fue un mal presagio
no lo ví en ese momento
pues me invadía el amor
que hacía temblar mi cuerpo.
¡Juro!
dijiste un día...
velar en la alegría o tristeza
riqueza o pobreza
salud o enfermedad
¿de qué ha servido?
un juramento en vano
de hipócrita sentimiento,
diluído, olvidado, en el tiempo.
Para qué decir nada
ya no hay palabra o frase
que me haga olvidar.
Si nada fue como un cuento
donde príncipe y princesa
se amaron contra los cuatro vientos.
Hoy a mi mediana edad
me veo envejecida en la espera
¡que me ames!
algo que tampoco siento...
Se quedó en el camino ese amor devoto
y tierno.
¡No me culpes de buscar un amor sincero!
¡porque del cielo del Amor
he caído a tu Infierno!
Malu de Lujan

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