Mi palabra erguida, soberbia, no se calla, ni se somete.
Crece y riega los campos florecidos o secos,
deambula, vuela como hada invisible.
Entre sorbo y sorbo de palabra
hay un dejo de tristeza que todos ven
pero nadie comprende, ni espera.
Cae de mi pecho enlutado
en dìas de turbia confusiòn
por tanta muerte
y se convierte en miel que brota sin descanso
y apacigua mi noche.
¿Dònde està la quietud
que un dìa coronò mi jardìn?
¿Dònde la paz de azuladas tardes
de engalanados valles y montes silenciosos?
La inquietud borda de hilo oscuro la niebla
y el aire se ve gris,
se escapan los sollozos y se deshace el llanto
de la vida entre mis manos,
pero va la luna siguiendo mis pasos
y alienta en su desgajada sombra
la mìa oscura y cansada.
deja caer los diamantes de su luz
en este insomnio desvergonzado
torre y laberinto
donde crece esta voz
limpia y firme que no arredra
y que nadie doblega.
Malu de Lujan

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