...y dejo caer mi desnudezen tu arena silente
ribereño lecho de fresco oleaje
en la faz de la noche.
Recorre tu mirada
la aurora tibia de mi ofrenda
y acercas tu abrazo
ultramar deseo
que ciñe mis otoños.
Lentamente hueles
la vista de mi mar espumoso
ventana oval
donde nace mi poderío
y tu lengua marina
entra en mi templo.
Repentino trinar de salvaje abandono
fruto de fuego y alabastro
impulsa mis aguas
cuño que anuda entre cadenas
va depredando desde el monte silencioso
rugiente caracola.
Siento el aroma
sal líquida entre los dedos confundidos
mientras de tu boca
emerjo sin memoria.
Bebes de mi la noche
y yo de ti...
¡la vida!
Malu de Lujan

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