Esa levedad que rechaza la euforiacontiene apenas mis sueños tenues
y rebasa mi serenidad.
La poesía, ojo que me mira
y boca que despliega una sonrisa
trae a mi alma luminoso fulgor
y sonido que crece.
Reside entre las cosas,
el canto de la alondra,
el vuelo de gaviota,
en lo sutil del viento enredado entre las hojas.
La poesía abraza, sucumbe y sobresale
agrupa o refuta, pero está ahí presente
en mi vida y mi camino, como un hado imperceptible
dando placentero goce, vibrando entre las nubes
acariciandome el alma.
Malu de Lujan

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