que emergen enormes recortadas contra el celeste
tapizado de nubes.
Están ahí magníficas esfinges de hielo y arena
erguidas silenciosas enclavadas a la tierra.
Camino tormentoso de curvas cerradas
de peligrosa aquiescencia
va señalado en los bordes con recortes de mosaico
e irregulares piedras.
A lo lejos, en las alturas, diminutas alas negras
de esos montes sobrevivuelan
custodian el silencio, la alborada y la tiniebla.
Cóndores de pecho blanco
y águilas de mirada fiera
centinelas sin descanso al amparo de los vientos
que se cuela entre colinas, monte y cordillera.
Avenida de árboles me recibe
y verde musgo, verde olivo, verde selva,
todos los verdes juntos, matizados cual tropical paleta.
Las montañas están juntas
y tienen caras todas ellas, todas tienen ojos quietos
y sonrisa de princesa.
Me reciben y me acogen, me susurran y me esperan
y me enseñan los colores cual pintores de acuarela.
Algunas duermen, otras vigilan quietas,
pero todas silenciosas nos observan.
Trenza y manto tomadas de las manos
nieve, hielo, las montañas hacen cerco
y se elevan magistrales
custodiando nuestros sueños
con ancestral paciencia.
Mar y Cordillera
Cordillera y Mar
libre curso de los ríos, cantarina cascada,
y manantial
se recoge entre las venas de la tierra
su mensaje y su verdad.
Esta tierra es bendecida, separada y unida
magestuosa cordillera no distingue la orfandad
pues se abrazan como hermanas muy unidas
Cordillera de los Andes, Chile y Argentina
un cordón, una viña, un corazón
y una madre que protege por igual.
En su entraña mucho fuego
como fragua de metal
y en el pecho los dolores, los sollozos,
y en la mirada bondad.
Estoy aquí, entre montañas que sonríen al pasar
y me pregunto
donde habrá otras montañas...
¿será igual?
Malu de Lujan
Chilena


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