martes, 27 de febrero de 2007

E N C U E N T R O

Como dos enamorados
que aún no conocen el fuego de su abismo
ni perciben los susurros
que se desposan en el viento
y caen rendidos de anhelos infinitos
sueltas las amarras del destino
cada uno en continente distinto
paso a paso, con el corazón limpio
acercan sus almas
descubriendo la alegría de estar juntos
en medio de verdades y silencios
cual ojo se abre sorprendido
se abre a la visión de un hechizo.
Flor de madrugada y ocaso nuevo
-no se conocían pero...-
ella, fue la lámpara que iluminó su destino
él, aroma que perfumó su vida
ella, rosa tímida que enamoró su tristeza
él, quién su espina arrancó decidido
ella, fue hasta su oído
caracol de nácar
a musitar versos nunca escuchados u oídos
él, respondía en versos de silencio
cual mensaje llegaba a su vida
en medio de gritos
sin saber que estaba ahí
en el silencio furtivo
el puente, para el encuentro de dos almas
dos lirios en lejano horizonte
mucho tiempo, en camino distinto.
Húmedos los labios
esperando otros labios
de un beso ofrecido
abrumado por el tiempo
impaciente, enamorado,
el soñaba con un amor
amarrado a sueños finitos.
Imposible muro
hurgaba en razones buscando respuestas
a lo desconcocido
ella, presentía en el oscuro abismo
que había una luz, una estrella dorada
colgada al vacío.
Un día, se encontraron
porque el destino así lo ha querido
y cesó la búsqueda
de musa enamorada que se ha presentido.
Se quedaron mudos, sin palabras, en silencio,
porque todo...¡todo!
¡ya se habían dicho!

Malu de Lujan



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