
Yo no soy la que amas
nunca fuí ese amor primero
ni causa ni motivo
que desencadenó tus versos
solo fuí una rosa
que lejana, misteriosa,
al pasar por mi jardín
tus ojos tristes vieron
y fatigado, sorprendido, altanero,
acariciaste en el silencio.
Tocó tu mano de poeta
el cristal de espinas
que aborrecidas en el tiempo
enclavadas, sometidas,
adornaban mis oscuros versos.
Fue claro impedimento
advertencia sonora
antipatía inmediata
de fieras al acecho
que visibles, decadentes, calladas
desde lejos
mostraban afilados dientes
eclipsando los deseos.
No sé disimular
emanación que ofusca
insoslayables secretos
y soy esa rosa transparente
que lleva el desamor
en el óbice de sus pétalos.
Yo no soy la que amas
sino umbrío sueño,
en el reborde solitario
en la audacia del silencio,
que alardea inquieto,
como pájaro sin dueño
que encontró una rosa silenciosa
¡que lo amó de lejos!
Malu de Lujan
nunca fuí ese amor primero
ni causa ni motivo
que desencadenó tus versos
solo fuí una rosa
que lejana, misteriosa,
al pasar por mi jardín
tus ojos tristes vieron
y fatigado, sorprendido, altanero,
acariciaste en el silencio.
Tocó tu mano de poeta
el cristal de espinas
que aborrecidas en el tiempo
enclavadas, sometidas,
adornaban mis oscuros versos.
Fue claro impedimento
advertencia sonora
antipatía inmediata
de fieras al acecho
que visibles, decadentes, calladas
desde lejos
mostraban afilados dientes
eclipsando los deseos.
No sé disimular
emanación que ofusca
insoslayables secretos
y soy esa rosa transparente
que lleva el desamor
en el óbice de sus pétalos.
Yo no soy la que amas
sino umbrío sueño,
en el reborde solitario
en la audacia del silencio,
que alardea inquieto,
como pájaro sin dueño
que encontró una rosa silenciosa
¡que lo amó de lejos!
Malu de Lujan

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