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Se derrumbaron los árboles
tras un sueño rebelador
y estruendosamente cayó sobre mi alma,
oscureció mi bosque,
y dejé de ver la claridad que me deslumbra
entre los despojos.
Movediza nostalgia airea los despuntes
de nuevos brotes detenidos
que hacen aparecer hojas
de brillante y tímida lucidez.
Fuí un árbol caído
huérfana, sin nombre ni apellido
de martirizadas hojas vislumbrando
el vacío de amor
cuna que meció el surco
donde se anidó mi soledad
y congeló para siempre la alegría de mis ojos.
Nací oponiéndome a un deseo
de maternal desalojo
útero ingrávido a tientas
-deseo de cortar el tallo que sostiene mi flor_
Pero levanté la cabeza
desde mi cuerpo indefenso
desde mi rosada autonomía
para decir que necesito ver la luz sin equivocarme
sin timón que dirija mi destino
y testificar pertinaz
desde la textura tibia
mórula que no debió abrazar
los gametos prohibidos...
que tengo voz
que se hace voz
y fortalece un decir
póliza inquietante de categórica intensidad,
sello aventurado, semblante y caríz.
Nunca supe porqué no tuve
la caricia de un padre
tañido de lejano horizonte,
puso al extremo su repique,
torbellino ansioso
que tuerce el cauce de mi río,
haciendo girar la interrogante
y desde el suelo de mi abandono
en el espasmo gobernante
confuso clamor, oda al aborto
de ese incipiente palpitar
de balancín inseguro;
se confabularon los dioses
y nací....aún a pesar de la cofia sin estrella
que sujetaba mi testa.
Inaguantable desprotección
incitó a sutil escalada
de inclinaciones ajenas.
Me pregunto:
¿Dónde estuviste padre mio?
¿para que no te viera?
Solo atravieza mi garganta un sollozo
¡y no tengo respuesta!
No he tenido la prueba
ni el tributo que mi ser mereciera
y tu silencio...
sé que esconde el grito
¡que lanzar quisieras!
No te calles...
lo que el corazón lacera a ciegas
y abraza con cautela
ese deseo amoroso que en la vida no tuviera
¡de ser reconocida!
sin llantos, ni secretos,
ni sermones, ni prédicas.
Me entristece saber que estás
pero no me esperas...
y tánto defendí la vida...
¡para que me quieras!
Malu de Lujan
...con un sollozo imperceptible...
tras un sueño rebelador
y estruendosamente cayó sobre mi alma,
oscureció mi bosque,
y dejé de ver la claridad que me deslumbra
entre los despojos.
Movediza nostalgia airea los despuntes
de nuevos brotes detenidos
que hacen aparecer hojas
de brillante y tímida lucidez.
Fuí un árbol caído
huérfana, sin nombre ni apellido
de martirizadas hojas vislumbrando
el vacío de amor
cuna que meció el surco
donde se anidó mi soledad
y congeló para siempre la alegría de mis ojos.
Nací oponiéndome a un deseo
de maternal desalojo
útero ingrávido a tientas
-deseo de cortar el tallo que sostiene mi flor_
Pero levanté la cabeza
desde mi cuerpo indefenso
desde mi rosada autonomía
para decir que necesito ver la luz sin equivocarme
sin timón que dirija mi destino
y testificar pertinaz
desde la textura tibia
mórula que no debió abrazar
los gametos prohibidos...
que tengo voz
que se hace voz
y fortalece un decir
póliza inquietante de categórica intensidad,
sello aventurado, semblante y caríz.
Nunca supe porqué no tuve
la caricia de un padre
tañido de lejano horizonte,
puso al extremo su repique,
torbellino ansioso
que tuerce el cauce de mi río,
haciendo girar la interrogante
y desde el suelo de mi abandono
en el espasmo gobernante
confuso clamor, oda al aborto
de ese incipiente palpitar
de balancín inseguro;
se confabularon los dioses
y nací....aún a pesar de la cofia sin estrella
que sujetaba mi testa.
Inaguantable desprotección
incitó a sutil escalada
de inclinaciones ajenas.
Me pregunto:
¿Dónde estuviste padre mio?
¿para que no te viera?
Solo atravieza mi garganta un sollozo
¡y no tengo respuesta!
No he tenido la prueba
ni el tributo que mi ser mereciera
y tu silencio...
sé que esconde el grito
¡que lanzar quisieras!
No te calles...
lo que el corazón lacera a ciegas
y abraza con cautela
ese deseo amoroso que en la vida no tuviera
¡de ser reconocida!
sin llantos, ni secretos,
ni sermones, ni prédicas.
Me entristece saber que estás
pero no me esperas...
y tánto defendí la vida...
¡para que me quieras!
Malu de Lujan
...con un sollozo imperceptible...

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