para disipar el dolor
ni las lágrimas para vaciarlo
y ese peso que está ahí no se alivia,
garra de hierro que aprisiona
y devasta nuestros días
con la dureza severa, tosca y árida
que deja rauco gemido.
Ya sé, de silencio fragmentado
de suspiro que carcome
de murmullo quejoso
de un deseo sin itinerario
faloria intermitente
que deja un sonido pegajoso, desentonado,
único murmullo que nos acompaña
cuando nos sentimos solos.
Todo eso entiendo,
por eso...extiendo mi mano
de pequeña flor herida
para que te levantes desde el dolor
y aunque un trozp de tu vida ya no esté
y el núcleo de tu corazón esté vacío;
hay afuera un oleaje de vida
esperando tu navío.
Brumoso cielo impide en el naufragio
veamos el vasto mar que está ahí
como la patria de nuestros sueños
¡para seguir navegando!
Malu de Lujan


1 comentario:
Vinimos del mar,
fue un cruel castigo,
arrastramos el vientre
muchos siglos.
Volveremos al mar
con nuestras penas,
el hogar que soñamos...
nos espera.
besos desde azpeitia
eres la culpable con tus versos de los mios....
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