Fuiste ese ángel que vino a darme felicidad
remanso de paz y dulzura
que me aquieta el alma,
pero tu partida, furor inusitado que subió a tus ojos
y se colgó a tu voz
mutilaron mi deseo de estar acompañándote.
Ráfaga devastó hasta mis huesos
se incrustó en mi piel
y dejó esa palidez bohemia
donde hubo rubor inocente y radiante mirada.
Cada vez que veo una rosa...
palpo ese ramillete que me regalaste,
y me falta el aire, recordando estar juntos.
Nunca olvidé esa magia
que me hacía obedecerte, inadmisible capricho
de un deseo punzante.
Fui dócil arcilla en tus manos bellas
sin saber que esculpiéndome
harías estallar hasta mi última partícula.
El frío se instaló en mi
y nunca más pude sentir ante un roce leve
que el cauce de mi río se desborda, como entonces.
Me eclipsaste, y ante tu energía perdí fuerza,
fui descubriendo tu lenguaje, tu creación y tu universo.
Me llevaste de la mano sin palabras
haciendome gravitar en ti
abrumada por esa belleza.
Eras todo lo que necesitaba
sumergida en otro universo
-y sentir que la vida me compensaba luego de sufrir
tántas llagas y cirugías depredadoras-
No estaría sola y me aceptabas
y no es porque no había nadie...
es ¡porque te esperaba!
Malu de Lujan

